Aspectos de la cultura zapoteca

Breve historia de la cultura zapoteca


"Cultura zapoteca", video de Jesús Escamilla Nájera, Juan M. Gallegos Juárez y 
Andrés Vázquez Rosales, en: https://www.youtube.com/watch?v=httzZ85OPxM


Visión cosmogónica zapoteca

        Los antiguos zapotecos tenían una extensa lista de dioses relacionados con la naturaleza, como la lluvia, el sol, la fertilidad, el nacimiento, entre muchos otros. También adoraban a sus antepasados, para los que imaginaron un mundo paradisíaco. Por eso, su sentido religioso abarca la totalidad de la vida zapoteca: la siembra, la cosecha, el nacimiento, las fiestas, el matrimonio y la muerte.
        Al igual que otros pueblos indígenas de Centroamérica, concebían y conciben al universo, a la naturaleza y a la sociedad como semejantes; y sus relaciones, a partir de la reciprocidad equilibrada. La comunidad en la que se vive sirve de modelo para imaginar el supramundo y el inframundo. 
        Infinidad de relatos cuentan que en el espacio celeste las deidades viven en suntuosas viviendas y tienen mesas de trabajo como las autoridades municipales. En el primer nivel del mundo de abajo hay pueblos y ferias concurridas y los dueños del lugar tienen lujosas mansiones, grandes corrales de animales y muchas riquezas en oro. En el nivel más profundo habitan los antepasados muertos, en pueblos casi iguales a los del mundo terrestre. 
        La estructura social de los otros mundos replica la de la sociedad humana, por lo que los dueños tienen familia, comen, beben y trabajan recorriendo la tierra por debajo y saliendo por las cuevas de los cerros emblemáticos de los pueblos a los que protegen, a veces en sus caballos. En cada uno de esos mundos alternos se reproduce el sistema político comunitario, con escalafón de cargos político-religiosos de los cuales algunas de las entidades celestes y territoriales son los cargueros principales, y otras son suplentes hasta llegar al cargo más bajo. 
        Tanto las entidades del supramundo como las entidades territoriales que moran dentro de la tierra y el agua son concebidas casi siempre como figuras humanas, muchas veces de piel blanca y cabello rubio, y viven como personas.
        Una noción presente en la mayor parte de los pueblos indígenas de Oaxaca es la separación entre el territorio del Monte y el territorio del pueblo, o entre sus símbolos condensados: el cerro y la iglesia. El monte es el territorio propio de los dueños del lugar y de otras entidades anímicas auxiliares que moran en los cerros, manantiales u otras fuentes de agua, barrancas y árboles de un amplio entorno del pueblo. Las cuevas de los cerros donde viven los dueños son representadas como entradas y salidas de túneles que surcan las entrañas de la tierra y que comunican el plano terrestre con el inframundo. 
    Con la llegada de los conquistadores, las creencias prehispánicas tuvieron que mezclarse con la religión católica, y fue esto lo que provocó el sincretismo religioso que se mantiene hasta la actualidad. Los ritos fúnebres de los actuales zapotecas, por ejemplo, son una muestra de ello.
      Sin embargo, no solo los católicos han llegado a esta cultura con el fin de evangelizarla. Debido a la proximidad y a la acogida que han tenido, en la actualidad también llegan misioneros estadunidenses de sectas evangélicas, por lo que encontramos testigos de Jehová, bautistas, adventistas del séptimo día, mormones, congregacionales, sabatistas y presbiterianos.



Simbología de algunos animales


       Hay muchos animales importantes en la cultura zapoteca. Su calendario y su religión consideraban divinidades a algunos de ellos, como: el murciélago, la lechuza, el venado, el jaguar, la lagartija, entre otros.

 Al murciélago, bigidiri beela o bigidiri zinia ("mariposa de carne" en binnizá) se lo relacionaba con la fertilidad y con Pitao Cozobi, la diosa del maíz, pues este animal contribuye a la polinización y dispersión de la semilla del maíz. A diferencia de los mayas y aztecas, que lo relacionaban con la muerte y la oscuridad, la cultura zapoteca resalta su importancia vital en el ecosistema y en el equilibrio de la naturaleza.
     
        El venado, tanto como el jaguar y el quetzal, era venerado por varias culturas. El venado era asociado a los cambios climáticos, ya que con su comportamiento y su bramar anunciaban la lluvia, según las creencias zapotecas.
Las lechuzas eran consideradas grandes curanderos, ya que se tenía la creencia de que poseían el don de alentar y motivar con sus palabras. Sin embargo, también se creía que eran mensajeras de la oscuridad y del señor del mundo de los muertos. [1]

El jaguar es uno de los animales más simbólicos de las culturas de México, en especial de la zapoteca. El jaguar proyectó su simbolismo en el imaginario cultural zapoteca, que le daba significados relacionados con el poder, la ideología, la política y la religión. El jaguar siempre figuró como un animal protector del individuo y su dualidad con el ser humano, así como la capacidad de transformación de ciertos individuos para comunicarse  con los ancestros y divinidades zapotecas. Sus colmillos y su cabeza se usaron para representar el poder de lo divino en los rituales religiosos. [3]


                                     El calendario zapoteca

      Para obtener buenas cosechas, los zapotecas rendían culto a la tierra, al sol, la lluvia, el maíz. Muy inclinados a la astronomía, diseñaron dos sistemas de calendarios, con funciones prácticas y bien definidas, bajo los principios binarios o de dualidad que siempre consideraron: 
    El calendario Iza, con fines agrícolas y de recolección de cosechas, estaba conformado por 365 días, distribuidos en dieciocho meses de veinte días cada uno, y cinco días adicionales como periodo final.
    El segundo calendario, llamado Piye y de carácter sagrado, fue diseñado con fines ceremoniales. Estaba conformado por 260 días, distribuidos en trece numerales. Los niños zapotecas recibían su nombre de acuerdo al día de su nacimiento. [2]


[1]  Soriano Vania (2021) El papel de los animales en las culturas prehispánicas deMméxico https://blog.xcaret.com/es/los-animales-en-las-culturas-prehispanicas-de-mexico/

[2] Ricardoi Rodrigo  (2021) Rituales zapotecas, símbolos y calendario animal https://estudyando.com/rituales-zapotecas-simbolos-y-calendario-animal/

[3] Urcid J. El simbolismo del jaguar en el suroeste de mesoamérica https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/el-simbolismo-del-jaguar-en-el-suroeste-de-mesoamerica

 


Importancia de algunos alimentos



     Al igual que para las culturas toltecas y aztecas, el maíz era y ha sido el alimento más importante de los zapotecas, al punto de haber desarrollado toda una técnica de canales de riego y sembrado en forma de terrazas para sus cultivos. 

  Además del maíz, para la cultura zapoteca también eran importantes los frijoles y las calabazas. Por la zona del itsmo, que era muy fértil y estaba rodeada de las condiciones climáticas del Caribe y el Pacífico, la agricultura era y sigue siendo el motor económico de esta cultura. Otros productos agrícolas alimenticios de la zona son los garbanzos, los chícharos (guisantes), los camotes, los ajos y las cebollas.


       En su poema Cándidadedicada a su madre, la artista Irma Pineda explica cómo usar el ajo, la canela, y el limón.
    De esta zona también es el famoso queso de Oaxaca, muchos platos con cerdo, camarón y la iguana, como el tamal de iguana.


                     Tamal de Iguana

                                                              Queso de Oaxaca




Los tejidos zapotecas

            



La creación del tejido es ancestral. Antes de la Conquista ya tenían todo un sistema de alfarería, artesanías y utensilios para la vida cotidiana.


Para referirnos a su importancia y particularidad, comentaremos el legado existente que prevalece en la producción de tejidos zapotecas actuales. 


    Entre los utensilios asociados con el tejido en telar de cintura, encontramos el palo conocido como machete o espada, denominado dzib en las variantes de Santa Catarina Quioquitani y San Pedro Mixtepec. Este término es una derivación del nombre asignado a objetos de metal o fierro, como el machete, el hacha, la plancha de carbón, el cardador, entre otros. También se emplean los términos chochopastle o chuchupastle, cuyas voces son asumidas por los zapotecos de la región como términos en español. En realidad, son deformaciones de la voz nahua tzotzopaztli. Este instrumento se menciona en una serie de relatos de comunidades zapotecas del sur de Oaxaca, en específico de los distritos de Miahuatlán y Yautepec, en la región de la Sierra Sur.
    Entre las características del telar de cintura, debe destacarse su practicidad. Su mecanismo permite montar el telar en casi cualquier lugar; solo basta un objeto que sirva como poste, para que la tejedora despliegue los hilos de la urdimbre, apoyada en una serie de palos
    Como parte del complejo ritual asociado con el nacimiento de niñas, era costumbre amarrar a la cuna de las recién nacidas telares en miniatura para que fueran buenas tejedoras. Esta tradición también existía entre los nahuas de Santa Ana Tzacuala, Hidalgo y los nahuas de Cuetzalan y Motolinía, en Puebla: a los cuatro días del nacimiento de una niña, la partera o tícitl colocaba entre sus manos una escoba, un malacate para hilar, un tzotzopaztli para tejer y un petate. En cambio, si era niño, le entregaba un arco, cuatro flechas y reproducciones en pequeño de los instrumentos utilizados por su padre en el trabajo.
    El tejido ha acompañado a las mujeres a lo largo de su vida en varias regiones. En comunidades zapotecas del sur, hasta hace pocos años, las madres tejedoras o los padres de las niñas acostumbraban a confeccionar palos para tejer en tamaño reducido, con los cuales las niñas jugaban cuando acompañaban a los adultos al campo. Estos juegos se completaban con el uso de hilos burdos. Luego de una vida dedicada en su mayor parte a tejer, cuando fallecían, las tejedoras eran enterradas con los palos que habían usado, su huipil, su torsal o tlacoyal, su enredo o manta xona y su ceñidor o sollate. Esto se daba en comunidades zapotecas del sur, como San Bartolo Yautepec, San Agustín Loxicha, Santo Tomás Quierí, San Juan y San Pedro Mixtepec, entre otros 




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